A VECES EL EXCESO DE PRESTIGIO PUEDE JUGAR EN TU CONTRA.
Cuando reservé mi mesa en Arola todo parecía perfecto: uno de nuestros más reconocidos chefs sirviendo en el edificio de moda, diseñado por un enfant terrible de la arquitectura mundial. La ostia. Al entrar en el espacio diáfano (casi inhóspito) del local tuve mi primer bajón: suelo de granito sucio (los entendidos podrán darme especificaciones técnicas del material, pero a mí me parecía granito sucio) y muros y techos de ¿resina? roja, llamativa eso si, pero fría. Sentí algo parecido a la desolación, más cuando en la mesa me encontré con lamparillas de luz blanca (inalámbricas y novedosísimas, eso sí) que daban una luz mortecina. De nada servirá mi maquillaje pensé mientras veía a mi amigo pálido como un muerto. -Son cosas del diseño ultramoderno- pensé mientras me relamía esperando la carta, que como era de esperar, contenía platos creativos, precios altos y una oferta de vinos excelente. Pedimos tres entrantes para compartir que eran una aguacero de sabores riñendo entre sí: escalivada con sabor ahumado pero muy fría y picante, espuma de patatas con morro de cerdo y setas, intensa en exceso, aunque de textura interesante y un salmorejo con atún que estaba delicioso. De segundos: rape con judías kenya y cerezas: lo más recomendable de toda la comida; y presa de ibérico asada, casi cruda, con un sabor estridente y muy poco agraciado. De postres un trío de chupitos (tamaño chupito, por supuesto) de chocolate vainilla y fruta poco llamativos. La atención inmejorable, apenas acorde con los 50€ por cabeza, sin vino.
Dirección: Argumosa, 37 . Museo Reina Sofía.
Telefono: 91 774 10 00.
Cocina : De autor.
Precios aproximado: 50€ (sin vino, varía mucho el precio)
Cuando reservé mi mesa en Arola todo parecía perfecto: uno de nuestros más reconocidos chefs sirviendo en el edificio de moda, diseñado por un enfant terrible de la arquitectura mundial. La ostia. Al entrar en el espacio diáfano (casi inhóspito) del local tuve mi primer bajón: suelo de granito sucio (los entendidos podrán darme especificaciones técnicas del material, pero a mí me parecía granito sucio) y muros y techos de ¿resina? roja, llamativa eso si, pero fría. Sentí algo parecido a la desolación, más cuando en la mesa me encontré con lamparillas de luz blanca (inalámbricas y novedosísimas, eso sí) que daban una luz mortecina. De nada servirá mi maquillaje pensé mientras veía a mi amigo pálido como un muerto. -Son cosas del diseño ultramoderno- pensé mientras me relamía esperando la carta, que como era de esperar, contenía platos creativos, precios altos y una oferta de vinos excelente. Pedimos tres entrantes para compartir que eran una aguacero de sabores riñendo entre sí: escalivada con sabor ahumado pero muy fría y picante, espuma de patatas con morro de cerdo y setas, intensa en exceso, aunque de textura interesante y un salmorejo con atún que estaba delicioso. De segundos: rape con judías kenya y cerezas: lo más recomendable de toda la comida; y presa de ibérico asada, casi cruda, con un sabor estridente y muy poco agraciado. De postres un trío de chupitos (tamaño chupito, por supuesto) de chocolate vainilla y fruta poco llamativos. La atención inmejorable, apenas acorde con los 50€ por cabeza, sin vino.
Dirección: Argumosa, 37 . Museo Reina Sofía.
Telefono: 91 774 10 00.
Cocina : De autor.
Precios aproximado: 50€ (sin vino, varía mucho el precio)


1 Comments:
Mujer, pero fuiste a su restaurante Cheap & Chic. No es un lugar de excesivo sibaritismo, la fama le viene a Arola por sus otros locales sobre todo. Y también por que se mueve mucho ;)
Este del Reina Sofía es moderno, curioso, bonito (Jean Nouvel es un crack, otra cosa es que ese día hayan tenido meneo y el suelo estuviese castigado....)
A mi me gusta o bien para un arrocito a mediodía o una copa tranquila a la noche. Pero no es un local para practicar el gourmetismo pragmático ni sensorial, sino que va de rollo más chic. Y no olvidemos también que es una cafetería de un museo y eso limita mucho la operativa...
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